Vidas de novela. Edgar Allan Poe.

“¡Gracias a Dios! La crisis/ el peligro, pasó/ y el insistente mal/ por fin se terminó/ y esa fiebre llamada “Vida”/ se sofocó”. Estos versos podrían definir perfectamente el final de la vida de uno de los autores más importantes de la historia de la literatura, Edgar A. Poe o como a él mismo le gustaba autodenominarse, Edgar A Poet; y es que si bien Poe ha pasado a la historia como el “padre” de los relatos de terror, no puede obviarse su cuidada y extraordinaria obra poética, la cual debería estar a la altura de los grandes de este género.

Es de sobra conocido que muchos artistas padecen una serie de infortunios terrenales que provocan irremediablemente que sus creaciones se vean influidas por un componente trágico. Lamentablemente para él, pero afortunadamente para los que hoy en día tenemos el placer de leerlo, Poe es uno de los ejemplos más claros de ello. Este punto trágico se plasma no solo en su poesía, sino también en sus relatos de terror y hasta en cierta medida en su única novela.

Nacido el 19 de enero de 1809, Poe fue el segundo de tres hermanos de padres actores ambulantes. Antes de cumplir los tres años sus padres habían muerto y un joven Edgar fue acogido por un acaudalado empresario de quien tomó sus apellidos. Durante su infancia, influido por lecturas poéticas (Lord Byron fue la referencia que le acompañó toda su vida), despreció la vida de hombre de negocios que le tenía preparada su padre adoptivo, apostando por una vida de creación literaria y lírica, pero como de sobra conocemos, la maldición del autor solo reconocido después de la muerte también se cebó con Poe.

En 1826 ingresa en la Universidad de Virginia, donde empieza a tener contacto con el juego fruto de esas ansias de obtener el dinero que su padre le negaba, defendiendo éste algo muy común en estas y todas las épocas: que su hijo únicamente tenía el deber de estudiar. Poco tiempo después, y tras su fracaso universitario, Edgar vuelve a casa de su padre con el que no tenía buena relación debido al carácter indomable del joven autor, descubriendo en ese mes que su prometida, Elmira Royster, se había comprometido con otro hombre. Con un desamor en ciernes y una hostilidad familiar cada vez más prominente, decide abandonar su casa a la que no volverá nunca más, convencido de que su verdadero destino es convertirse en un afamado poeta.

En 1827 se alista en el ejército, pero al cabo de unos días se entera de que su madre padece una grave enfermedad y que se está muriendo. Se desplaza rápidamente a Richmond pero lamentablemente no llega a tiempo de despedirse de su madre. En su funeral, consigue hacer las paces con su padre. Sin embargo su buena relación no duró mucho, ya que a los pocos meses de perder a su madre, se entera de que su padre se ha vuelto a casar y que ni siquiera ha sido invitado a su boda. Rabioso por esta circunstancia, promete no volver a pedir dinero ni ayuda a su padre, cosa que cumplió fielmente hasta el final de su vida. De hecho Poe nunca llegó a heredar nada de él (más allá de los apellidos) y ello porque su padre lo excluyó expresamente del testamento meses antes de morir.

Ocho meses después de ingresar en el ejército, Poe es expulsado de la academia militar. Solo y sin sustento económico, decide mudarse a Baltimore donde pedirá ayuda a sus familiares, siendo acogido finalmente por su tía Marie Clemm, que pasó a convertirse en su nueva madre. Allí conocería a su hija Virginia, y prima de Poe, que se convertiría en el amor de su vida.

Como hemos apuntado anteriormente, la producción literaria de Poe no cesó nunca y fruto de pequeños relatos, se granjeó un puesto como crítico en el periódico Southern Literary Messenger convirtiéndolo en uno de los diarios más famoso del Sur de Estados Unidos por sus cuentos y críticas feroces a la literatura de la época. A la vista de las posibilidades de su éxito, Poe se llevó a su madre y a su prima a Richmond, contrayendo matrimonio con esta última cuando ella aún solo contaba con 13 años y él con 27. Sin embargo, el espíritu indómito de Poe volvió a mostrarse cuando a la vista de lo que él consideraba una escasa retribución a sus relatos y críticas literarias decidió despedirse del periódico y marcharse a Nueva York donde escribió su primera y única novela “Las aventuras de Gordon Pym”. Poco después decide marcharse a Filadelfia donde siguió publicando relatos y poemas para ganarse la vida.

En esa época, Poe intentó llevar a cabo un proyecto literario que se articulara a través de un periódico que denominaría The Stylus, en cuyas páginas se aglutinaran poemas, relatos cortos y críticas literarias de nivel, intentando dar un golpe de calidad a lo que hasta ese momento se publicaba. A pesar de todos los esfuerzos que hizo hasta su muerte, el periódico nunca se editó.

En 1842 su esposa Virginia contrae tuberculosis, una enfermedad que le había perseguido durante toda su vida (su madre, madre adoptiva y su hermano, habían muerto de ello), razón por la que buscando el mejor tratamiento para su esposa decide volver a Nueva York, momento en el que se produce el mayor esplendor de su obra.

En 1845 publica su famoso poema “El cuervo” que lo convierte en un referente de la época y le permite comenzar una gira modesta de dos años por medio país que le provocará amistades y enemistades en el exótico mundo literario de la época. Durante esos dos años Poe publicará numerosos cuentos y poemas que le granjeó cierto éxito en una época muy prolija.

Sin embargo, su suerte se trunca en 1847 cuando muere su esposa Virginia tras una larga agonía, lo que sumió a Poe en una profunda depresión que le acompañaría hasta su muerte dos años después. En esos dos años de vida, Poe no escribió casi nada y su única labor fue intentar recaudar fondos para The Stylus.

De las causas de la muerte de Poe, poco o nada se sabe. Su cuerpo apareció inconsciente en las calles de Baltimore, muriendo el 7 de octubre de 1849. A partir de ese momento comienza una leyenda en torno a él fomentada en su mayor parte por el crítico literario Wilmot Griswold, con el que tuvo sonadas disputas y el que tras su muerte escribió un obituario en el que calificaba a Poe de “demente, alcohólico y que solía vagabundear en busca del sentido de la vida”. En la necrológica también indicaba (no se sabe si sería verdad o no) que Poe deseaba que él editara toda su obra, lo cual hizo en tres volúmenes sin compartir su recaudación con ninguno de los descendientes de Poe.

En esta compilación describía a Poe como un lunático, drogadicto y desequilibrado, lo que hizo que esta fama de autor maldito multiplicara la venta de sus obras por el morbo que le ocasionaba a sus lectores. Verdad o mentira, lo cierto es que esta leyenda negra le sigue persiguiendo hoy día. No han sido pocos los que han intentado combatir esta fama. He ahí el ejemplo de su biógrafo Jhon H. Ingram quien a través de testigos solventes (amigos, familiares y escritores de renombre) define a Poe como un hombre educado, amable, cortés e inteligente, si bien normalmente atormentado por todas las desgracias que marcaron su vida.

Sea como fuere, la obra de Poe será inmortal.

poe 3

Su poesía lo ha llevado a encumbrarlo como el poeta estadounidense más importante de la historia. Poemas como “El Cuervo”, “Ulalume” o “Anabel Lee”, dedicado a su esposa fallecida, han pasado a la historia del lirismo mundial. Cierto es que aunque hay excelentes traducciones (un ejemplo de ello es la gran selección recientemente realizada por Raquel Lasneros de Valparaiso Ediciones) deben probar a leerse en inglés, aunque no se sepa, es la única forma de apreciar su sonoridad, musicalidad y métrica perfecta.

Si meritoria es su poesía, no lo es menos su narrativa, género que le consagró como uno de los grandes de la literatura, siendo pionero en los géneros más famosos y fructíferos, lo cual ejecutaba con una prosa depurada y exquisita al alcance de pocos autores.

Aunque como hemos apuntado arriba, siempre se consideró un poeta, las necesidades económicas le obligaron a cultivar la prosa.

Su única novela “Las aventuras de Gordon Prym”, considerada como una crítica a la literatura norteamericana de la época, marcó el camino de otras obras de aventuras como como las de Julio Verne o Stevenson, dotándola de un estilo muy original en esa época.

Pero detrás de esa narración perfecta, esa construcción inquebrantable de los escenarios en los que se mueve la trama y esa atmosfera de perturbación en las que se mueven sus obras, existen numerosos géneros de los que Poe fue precursor.

En primer lugar puede destacarse sus relatos detectivescos, que los articula a través del Sr. Dupin, inspirador directo del Sherlock Holmes de Conan Doyle y fuente de la que siguen bebiendo los autores actuales de ese género. Dupin es ingenioso, perspicaz, expone sus deducciones ante un ayudante que no está a su nivel y es un tanto engreído con los demás… les suena a un famoso detective británico, ¿verdad? Esta forma de actuar se plasma en los relatos como “Los crímenes de la Calle Morgue”, “La carta robada” o “El misterio de Marie Roget”, este último lo escribió fruto de una noticia que leyó en un periódico y que tiempo después la policía resolvió con una explicación casi idéntica a la que Poe plasmó en su relato.

En segundo lugar destacan sus relatos de terror o góticos, donde Poe se aparta de la narrativa tradicional británica para crear unas historias plasmadas en unos ambientes tenebrosos, relatando situaciones espeluznantes para el sentir popular de la época, pero todas con un punto de ironía o incluso rozando capítulos de humor y es este el paradigma de Poe, siempre rompe con la tradición. De este género se ha de destacar “La caída de la Casa Usher”, “El barril de amontillado” o “El entierro prematuro”, sin olvidarnos de “El gato negro”, su cuento por excelencia y quizá el más famoso, donde plasma la evolución del egoísmo humano desde el egocentrismo a la locura enfermiza.

Si con los relatos detectivescos Poe marcó la senda de este tipo de novelas, en los de terror no lo es menos ya que Poe no crea criaturas o seres que aterrorizan al lector, sino que el miedo lo transmite a través de actos humanos y naturales, algo que tomará prestado Kafka en “El proceso” o Conrad en “El corazón de las tinieblas”.

Existen otros relatos llamados por la crítica como “inclasificables”, a los que se les atribuye una importancia menor, lo cual es mucho decir de un genio como Poe pero que asimismo tienen un argumento y estructura muy sólida, al alcance de pocos narradores.

Hoy en día en los libros que se han publicado, que se publican y que se publicarán podrán leerse las influencias de Poe y no necesariamente porque sus autores lo hayan leído, sino porque seguramente sus autores de referencia, se han inspirado en Poe. Por ello, aunque su vida se apagara en un muelle de Baltimore, podemos asegurar que Poe es inmortal.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s